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La fauna del Mundo Maya es altamente diversa, ya que existen innumerables especies de invertebrados, peces, anfibios, aves, reptiles y mamíferos. En ríos y regiones costeras fue muy importante la explotación de conchas y otros moluscos y crustáceos comestibles, así como peces de agua dulce y salada. Las ranas y sapos tuvieron un papel importante en la religión dada su asociación a ambientes acuáticos y terrestres, así como la naturaleza alucinógena del sapo bufo. De igual forma los reptiles tuvieron un fuerte simbolismo, especialmente tortugas, serpientes y cocodrilos. De las aves, destaca el quetzal y la guacamaya por sus plumajes, así como una gran variedad de aves acuáticas y gallináceas, que fueron fuente importante de alimento. En cuanto a mamíferos, no se encuentran grandes especies, por lo que el tapir es el animal de mayor tamaño. Los venados y pecarís fueron importantes fuentes de alimento, al igual que algunas especies de roedores grandes, como el tepezcuntle. De gran importancia ha sido el Jaguar, símbolo de la fuerza y poder sobrenatural, así como el puma y otros felinos menores. El Mono Araña y el Mono Aullador son las únicas dos especies de monos, y también figuran como actores importantes en las narrativas mitológicas.

Toda esta variedad de plantas y animales pueden ser apreciados en las distintas reservas naturales que se encuentran en cada región, muchas de las cuales son a su vez parques arqueológicos. Es de notar que para los mayas siempre ha sido importante el entorno natural, por lo que las comunidades y sitios arqueológicos rodeados de naturaleza son los más atractivos complementos a su riqueza cultural. Además, la conservación de los recursos naturales locales permite disfrutar de la gastronomía tradicional de cada región, ya que muchos ingredientes solamente se encuentran como parte de los ecosistemas cercanos a cada comunidad.