Historia Preclásico

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La transición del período Preclásico al Clásico en el siglo III d.C. posiblemente fue turbulenta en algunas regiones, ya que se caracteriza por el abandono de algunas de las ciudades más importantes, y hay evidencia de destrucción de esculturas y edificios. De cualquier forma, estos eventos dieron cabida al surgimiento de nuevas entidades políticas y al inicio de una nueva era en la historia Maya.

El período Clásico Temprano se define entre 250 y 600 d.C. Su inicio se caracteriza por la aparición de elementos importantes, en especial el uso extensivo de la escritura en las ciudades de las Tierras Bajas, que coincide con la desaparición de la misma en las Tierras Altas y Costa Pacífica. También se puede definir una tendencia general hacia el culto al gobernante como personificación del poder político. Este período también es marcado por las relaciones que existieron con la ciudad de Teotihuacán en el Altiplano Central de México, posiblemente poblada por grupos nahuas. Dado que esta ciudad fue mucho mayor que las ciudades mayas de ese tiempo, se ha considerado que Teotihuacán ejerció cierto grado de dominio en algunas áreas, debido a intereses comerciales. Aunque esto no se ha comprobado, si existió una fuerte influencia proveniente del altiplano mexicano en cuanto al uso de ciertos símbolos asociados a la guerra, así como otros aspectos meramente artísticos, que bien pudieron ser el resultado de relaciones económicas y políticas amigables. En el Clásico Temprano se tiene evidencia de la fundación de dinastías gobernantes en los principales sitios arqueológicos de las Tierras Bajas, y también se inician programas expansionistas en algunos de ellos, los cuales incluyen las primeras referencias directas a batallas y capturas de prisioneros.

El inicio del Clásico Tardío en el año 600 d.C. no constituye una diferencia significativa en relación al período anterior. En realidad hay un proceso continuo que gradualmente conllevó al máximo crecimiento demográfico de las Tierras Bajas, llegando a millones de habitantes. Esto se refleja porque cada ciudad se identificó con un símbolo, llamado «glifo emblema», y ha sido posible establecer los mapas políticos de la época según su distribución geográfica. A mediados del siglo VIII d.C., las Tierras Bajas Centrales experimentan una acelerada descentralización y fragmentación política que fue acompañada de un incremento en los conflictos, pero al mismo tiempo causó el máximo esplendor artístico en la historia Maya. Es en este momento cuando encontramos las expresiones más finas en cerámica policromada, arte lapidario en jade, pintura mural, arquitectura y escultura. Asimismo el desarrollo de la escritura alcanzó un grado de sofisticación que pocas civilizaciones en el mundo han logrado.

Este proceso culminó con el abandono rápido de algunas ciudades durante los últimos años del siglo VIII d.C., seguido por un proceso más gradual en otras. Este fenómeno, conocido como el “Colapso Maya”, resultó en el abandono casi total de todas las Tierras Bajas Centrales a inicios del siglo X d.C., y sus causas fueron la combinación de factores políticos y ambientales. A pesar que este abandono masivo es un evento casi único en la historia de la humanidad, de ninguna manera significó el “fin de los Mayas”, como muchas veces se ha malinterpretado. Al contrario, fue un proceso de transformación política, que se entiende mejor cuando se toma en cuenta la continuidad que se dio en el período Postclásico. Eso sí, no se puede negar que desaparecieron muchos de los “marcadores culturales” que distinguieron a los Mayas Clásicos, como lo es el uso extensivo de la escritura, la erección de estelas, y la elaboración de joyas de jade y vaso policromados. Por su naturaleza eminentemente política, el Colapso debe entenderse como el final de un sistema monárquico, por lo que todos esos elementos o marcadores también desaparecieron junto a los reyes, porque fueron herramientas que justificaban sus cargos. Ya sin reyes, no hubo necesidad de glorificar sus historias o contar con ostentosas ofrendas funerarias. Al contrario, las sociedades postclásicas fueron un tanto más eficientes al invertir menos en sus reyes, creando concejos para la toma de decisiones. La teoría principal es que gran parte de la población que abandonó las Tierras Bajas Centrales migró hacia el norte, donde se encontraban otros centros prósperos. En el caso de las Tierras Altas y la Costa Pacífica, no se sabe mucho de sus centros del Clásico Tardío, aunque si hay evidencia que muchos fueron abandonados.