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En la planicie al norte de El Salvador se encuentra el sitio arqueológico de Cihuatan, que es el de mayores dimensiones en el país. Se encuentra en un valle entre los ríos Lempa y Acelhuate, al pié del Volcán Guazapa. Su ubicación en este lugar se relaciona directamente con el paisaje de la zona, ya que el relieve del volcán recuerda una silueta femenina, por lo que en idioma náhuatl, Cihuatlan significa «Lugar de la Mujer». Su ocupación se ha fechado para el período Postclásico Temprano, y fue abandonado después de ser incendiado. El centro del sitio de Cihuatan se define físicamente por una muralla que lo rodea y en su interior se encuentra la Plaza Principal y la Acrópolis. La plaza, ubicada en el lado oeste, cuenta con dos canchas de Juego de Pelota en forma de I, una al oeste y otra al norte. Ésta última incluye en su extremo sur un baño de vapor, seguramente para la purificación ritual antes del juego.

La Pirámide Principal se encuentra en el lado este y con 12 m de alto es la mayor construcción del sitio. También se encuentra un edificio de planta redonda, posiblemente dedicado a Ehecatl, dios del viento, así como pequeñas plataformas ceremoniales como la Estructura P-12, ubicada al norte del Juego de Pelota Oeste. Al este de la plaza se encuentra la Acrópolis, que albergó el Palacio de los Señores de Cihuatan y otros edificios residenciales y administrativos. Las excavaciones han revelado decoraciones en forma de almena y con efigies de biznaga, las cuales son claras influencias provenientes del Altiplano Central de México. A pesar de contar con extensas investigaciones arqueológicas, no se ha establecido todavía si este sitio fue habitado por grupos fuertemente influenciados por elementos del Altiplano Mexicano o por migrantes provenientes del Altiplano Mexicano (Pipiles), por lo que este tema todavía está pendiente de definir.

Poco faltaba para que el sol, la luna y las estrellas aparecieran sobre los Creadores y Formadores.

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